Salida del Sol en Falconera

Temprano... de mañana... La luz va transformando mi alrededor a cada paso mientras los colores del mar son cada vez más claros. El recuerdo del sol, goteando recien salido del agua está presente aún en mi piel, después de esperarlo bien quieto y en Silencio; atento plenamente.


Este es uno de los rituales que considero más bonitos de experimentar en Punta Falconera, en el municipio de Roses, a las puertas del Parque Natural de Cap de Creus. Después de dejar atrás la playa de l'Almadraba, es una delicia emprender el camino de ronda, justo al acabar la pista asfaltada, y adentrarse en el paisaje más bravo que da nombre a esta costa.

Recomiendo hacerlo en silencio... caminando lentamente aún de noche; antes de que salga el sol. Esta primera caminada hasta la Font del Lledó (la Fuente del Lledó) es como una iniciación. El Silencio solo se ve alterado por algunos golpes de mar en las rocas. Esto le imprime un halo de gran belleza que se combina con las formas que se medio pueden percibir de la costa, aún escondida, tras la oscuridad más poética.

El mar es el protagonista. A medida que vas avanzando, siguiendo la pista que está bien señalizada, los pájaros se van despertando igual que hace la luz premonitora de uno de los más grandes espectáculos que nos ofrece la Naturaleza; y que en este caso, podremos degustar recien salido del Mediterraneo. Después de dejar atrás una pequeña ribera con la señalización de peligro por aguaceros, el camino sube y continua bajo las ramas de pinos, escondiendo la vista al mar por momentos, cosa que lo dota de gran belleza.

Y cuando este camino hace una bajada pronunciada, encontramos el cruce donde, si seguimos recto, continuaremos hacia Cala Murtra, Rostella, Montjoi, Calitjàs, Pelosa, Canadell, Jòncols y luego hasta Cadaqués. Pero en este viaje, no continuaremos hacia allí. Por ahora bajaremos a la derecha, hacia la Font del Lledó, donde antiguamente había un pequeño caladero donde atracaban los barcos para llevarse el mármol de una cantera que está unos metros más arriba. Los restos del mármol blanco son aún muy visibles y le confieren al lugar un aspecto único y singular.

Hay un banco donde, si llegas a tiempo, podrás disfrutar del Sol emergiendo literalmente del agua. Un banco justo encima de las rocas mirando al mar. Una delicia.

Y en este banco, en Silencio, con la mayor quietud posible, empieza a respirar lentamente... sientiendo como la lentitud de tus pasos y la atención de tu consciencia durante el trayecto han ido despertando tu sensibilidad, hecho que ahora, en este instante, te permite sentir las sensaciones que despierta este paisaje en tu interior.

Con la mirada fija en el horizonte ves la luz cambiar, intensamente, a medida que tu respiración va menguando su velocidad y aumentando su profundidad. Mientras respiras de esta manera, llevando el aire al fondo de tu abdomen vas sintiendo que tu cuerpo se va relajando sin perder la verticalidad. 

Al inspirar sientes que la belleza que te envuelve, junto con el sonido del mar y de los pájaros, entra dentro de ti. Al espirar, sientes que sacas todo lo que ya no necesitas... y así, lentamente, y a medida que va saliendo el sol a la superficie, tus ojos se van entrecerrando hasta cerrarlos completamente.

Tu atención se centra en lo que sientes dentro. Siempre respirando lentamente. Siempre soltando los pensamientos que intentan distraerte de este momento tan especial. Así puedes seguir hasta que creas... hasta que sientas. Así podrás sentir como el paisaje está dentro de ti. Así, tu formarás parte de este paisaje tan especial.






















Edgar Tarrés Falcó
www.mindfulkit.com

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